La persona, en su emplazamiento familiar, la empresa en sus negocios, la industria en su desarrollo, difícilmente dejen de tener conflictos y tampoco pueden vivir sin resolverlos.
Así como en la psicología individual tener problemas sin superar impide el desarrollo de la persona en su integridad, la pendencia de cuestiones en el plano familiar, negocial o en la empresa, ancla la iniciativa privada y aunque no se crea, impide el progreso de las Naciones.
No son tantos los lugares en el mundo donde el capital, la inversión humana en cualquiera de sus aspectos, goce de rentabilidad, seguridad una vez lograda, y una respuesta acorde con la celeridad que exige el comercio, la industria, y la persona en sí misma, para sobrevivir económicamente en un mundo altamente competitivo.
El Derecho es conducta y acompaña a la retaguardia estos procesos aportando - o debiendo aportar - esa cuota que a la empresa le permita sentirse desembarazada de otras contingencias que no sean las negociales. Es lo que se llama seguridad jurídica; la tranquilidad de que cualquier obstáculo en las relaciones, interpersonales, o con motivo de los vínculos que se mantienen con la proverbial exorbitancia estatal, o derivado de la multiplicidad de normas, de interpretaciones, y de órganos de aplicación, cuando entran en juego algún elemento extranjero o internacional, no solamente quedará salvado, sino de manera y en tiempo razonables.
Sin abordar, por ahora, los conflictos en el orden internacional, lo cierto es que la Justicia Argentina no cumple adecuadamente con ese importante rol. Sin que ello importe menoscabo para magistrados y funcionarios judiciales que honran los estrados, el mismo sistema obsoleto conspira contra la eficacia.(1)
El sentido de República no se agota en la democracia del sufragio, sino en el perfeccionamiento y excelencia de sus instituciones, entre las cuales la Justicia ocupa un lugar de preeminencia . Como resaltaba García Venturini ante la pregunta periodística sobre las relaciones entre la "crisis moral" y una "justicia defectuosa", respondió que la crisis moral es la justicia defectuosa. (2)
Esa democracia del número es equiparable a la de los "bestsellers" en punto a libros, o al "rating" televisivo, los que no aseguran la calidad según lo percibimos - por no decir, padecemos - a diario.
Los profesionales del derecho, abogados, procuradores, en la doble aspiración de satisfacer el problema del cliente, por una parte y por la otra en nuestra calidad de auxiliares de la justicia, debemos ayudar al mejoramiento del servicio y los medios alternativos de la solución de conflictos, la mediación, la conciliación, y el arbitraje en cualquiera de sus modalidades, constituyen instrumentos eficaces para aproximarse a la concreción del ideal - humano - de Justicia.
El contador como asesor de la empresa, los escribanos de confianza, y los propios ejecutivos o involucrados no deben despreciar esas vías de solución que dan confidencialidad, brindan la posibilidad de mantener la relación comercial, aseguran celeridad, economía, y un cierto grado de excelencia, aconsejando la inserción en los contratos o ante el conflicto, el acuerdo respectivo.
Instituciones de gran predicamento y prestigio, como el Fores, dirigido inicialmente por el Dr. Horacio Lynch y actualmente por el Dr. Enrique del Carril, bregan desde hace décadas por lograr el encarrilamiento de la Justicia mediante una reorganización de la competencia, y planes ampliamente estudiados y debatidos en todos los foros profesionales que lamentablemente no logran el eco suficiente en las autoridades, ni concretan una decisión política (3). Esa benemérita y persistente labor que compromete el agradecimiento de los argentinos, se ha extendido a bregar por la difusión de los medios alternativos y le deseamos el mayor éxito también en este cometido (4).
Lo cierto es que carentes de la posibilidad de tomar la decisión política en aspecto tan relevante (5), tenemos sin embargo a mano un sistema que si no es la solución, nos coloca en el camino de lograrla. Como veremos la estructura está instalada.
Pensar que sea posible en Argentina resolver un litigio por vía Internet o Intranet (circuito cerrado), que los abogados utilicemos firma digital o clave de acceso, formulemos a través de una Red de Mediación y Arbitraje los reclamos de nuestros clientes y que puedan ser satisfechos, respetando los principios fundamentales de todo proceso (audiencia, prueba, inmediación, concentración, control de partes, en suma defensa en juicio, celeridad para conseguir una sentencia ejecutable), con un cierto grado de confidencialidad, parece hoy una utopía.
La justicia funciona de esa manera en algunos lugares de California, E.E.U.U.- Pero en ningún país del mundo se ha intentado integrar en red un sistema similar, acorde con el notorio progreso informático y cibernético. Sin embargo nunca se ha estado más cerca de tomar el tren de la historia varias estaciones más adelante de la que nos encontramos.
A propuesta de la Cámara Argentina de Comercio, con ayuda financiera del Banco Interamericano de Desarrollo, del Fondo Multilateral de Inversiones, se instaló una Red Nacional de Centros de Mediación y Arbitraje Comercial, debidamente integrada, compuesta de treinta y dos Centros, y siete subsedes distribuidos en todo el país, de manera de respetar la estructura federal.
En la primera etapa se cumplen los cursos de formación e información a distancia, con tutoría, métodos de casos, clases semanales de mediación y arbitraje, y con asistencia de todos los participantes, tutores y alumnos, en la Cámara Argentina de Comercio.
Todos los Reglamentos de desempeño, incluyendo el de ética, se encuentran para su análisis y aprobación; la nueva ley de arbitraje nacida en la Secretaría de Justicia en abril de 2001 ha tomado estado parlamentario de la misma manera que la validez de la firma digital y en clave.
Se llamará a sucesivos concursos consultorías para cubrir los aspectos técnico-informáticos, los de estudio de mercado, y las referentes a difusión y propaganda del Sistema.
Se trata de un proyecto tan ambicioso como necesario. Por la seriedad con que se cumplen las etapas de control, organización y lanzamiento, auguramos altas posibilidades de éxito.
Esperemos que así sea en esta Argentina que tanto requiere de buenas noticias. La Majestad de la Justicia, agradecida!
Notas:
1. Para tener alguna idea de las razones que la doctrina ha podido auditar y determinar: a) El horario tribunalicio es de seis horas, contra siete de la administración pública, y ocho de la jornada laboral; b) la feria de enero, la feria de julio, Semana Santa y sin contar otras interrupciones, limitan la labor anual a 132 días, contra 165 de la administración, y 231 del contrato laboral; c) el costo por expediente es de U$S 760 en Argentina, contra U$S 450 en EEUU y U$S 290 en España; d) el Poder Judicial insume en Argentina 0,65% del P.B.I, contra el 0,31% de EEUU. Y el 0,26% de España; e) según el informe de Fiel - institución que sigo en este análisis, conjuntamente con conclusiones del 1er. Seminario sobre Reforma Judicial organizado por el diario La Nación, en abril de 1997 -, en 1992 en EEUU. se iniciaron 14.500 cada 100.000 habitantes, contra 10.300 en España, mientras que en Argentina sólo 5.800. Los "tiempos" comparativos de la justicia en resolver arrojan resultados similares.
2. En oportunidad de la "Primera Conferencia sobre la Reforma Judicial", publicación del Ministerio de Gobierno, Subsecretaría de Justicia, pág. 101, agregaba "el desorden moral, la quiebra de la ley moral es justamente la injusticia. El orden moral se altera cuando no hay sanciones que lo restauren... El orden jurídico, el económico, el cósmico, el estético son derivados del orden moral. Si se altera el orden moral, cuando se produce el delito, que es la fractura, si no se restaurase produce la injusticia... Platón en "La República" cuando habla de la justicia dice que la justicia es la Virtud y no es una virtud más... No es solamente el problema aparte que soporta el país, no es un problema para elegidos, un lujo intelectual que hacemos un fin de semana, sino que éste es el problema que nos afecta a todos como seres humanos",( págs.101/2, el destacado no es origen).
3. Todos los ministros y secretarios de justicia de los últimos tiempos han hecho declaraciones sobre la necesidad de la Reforma Judicial e incluso han esbozado muchas de las propuestas preconizadas por el Fores. Lamentablemente hasta el día de hoy en que la Administración de Justicia sobrevive a una de las más graves crisis que la han afectado, no ha podido concretarse la necesaria decisión política, ni siquiera aprovechar la financiación de organismos internacionales con ese destino.
4. Véase de Horacio M. Lynch, su ilustrativo trabajo "Arbitraje en la Argentina" (causas de su sub-utilización, de su poca utilización y sugerencias de cambios).
5. Es elocuente la cifra de 1.000.000 de causas prácticamente paralizadas en la Provincia de Buenos Aires desde junio de 2001, y el editorial del Diario La Nación del 28 de septiembre de 2001 para tener idea sobre la magnitud y trascendencia de la crisis.